Resulta difícil encontrar un alimento tan completo como el aceite de oliva. Su excelente sabor, su versatilidad en la cocina y sus propiedades beneficiosas para la salud, ampliamente demostradas, lo convierten en auténtico “oro líquido”. No es de extrañar que en la antigüedad los romanos adoptaran este preciado elemento como símbolo religioso: con él se ungían reyes, atletas y recién nacidos, además de utilizarse como producto de higiene y belleza, como combustible para iluminar las lámparas de casas y templos.
Se obtiene a partir del fruto del olivo y los únicos pasos en su proceso de transformación hasta llegar a nuestra mesa son: el lavado, la molienda –trituración del fruto-, el prensado, la decantación, el centrifugado y la filtración. Sin mezclas ni tratamientos químicos. El aceite de oliva virgen es puro zumo de frutas, sin aditivos ni conservantes.
Es el único aceite vegetal que se puede consumir directamente virgen y crudo. Su valor calórico es de 9 calorías por gramo. La misma proporción que cualquier otra grasa animal o vegetal.
El aceite de oliva virgen hace que las comidas sean más apetitosas.
Dentro de los aceites comestibles es, sin duda, el que más vitamina E aporta –efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular-. Su contenido en vitaminas liposolubles A, D y K, completa su valor vitamínico.
De los ácidos grasos presentes en los aceites vegetales, hay dos que resultan fundamentales para la vida humana:
El alto contenido de ácido oleico en el aceite de oliva virgen es muy beneficioso para regular el colesterol, haciendo que aumente el colesterol bueno (HDL), que ejerce un papel protector y ayuda a reducir el colesterol malo (LDL) y así se reduce el riesgo de trombosis arterial y de infarto.
Los beneficios del aceite de oliva virgen sobre el organismo son:
Utilización en crudos: El valor culinario del aceite de oliva virgen es muy superior al resto de los aceites. Es un zumo de fruta que puede consumirse directamente, lo que no puede hacerse con ningún otro tipo de aceite vegetal. A la hora de condimentar ensaladas y verduras, primero echaremos el aceite y la sal, y por último, el vinagre o limón; añadiendo primero el aceite creamos una capa protectora que evita que se marchiten las verduras.
Utilización en fritos (en caliente): Todas las grasas son dañadas en su proceso de calentamiento; sin embargo, el aceite de oliva sufre menor alteración por tener una temperatura de ebullición mayor que los aceites de semillas. Cuando cocinemos pasta, un chorrito de aceite de oliva en el agua impedirá que esta se pegue mientras se cuece. Cualquier carne y pescado frito en aceite de oliva gana en sabor.
Es recomendable consumirlo cuanto antes dentro de su año de producción. No obstante y dependiendo de la variedad puede conservarse en buenas condiciones hasta 18 meses sin perder sus cualidades organolépticas. El aire, la luz y el calor afectan negativamente al aceite de oliva, así que debemos conservarlo a temperatura ambiente, alejado de los focos de luz y calor y con su envase adecuadamente cerrado.